Noche de San Juan: La fiesta del fuego

El solsticio ígneo, o solsticio de verano tiene lugar el 21 de junio, día en que empieza el signo de Cáncer (de akrages/acragas, cangrejo), día en que el sol a mediodía está a la máxima altura sobre el horizonte y en que hace más calor. 

Comienza, así, la canícula, o tiempo de perros, que se describió así hace más de 2.000 años, cuando la posición de la constelación del Perro, o Can Mayor, (al que debe su nombre) coincidía con el Sol. En la actualidad, esta situación estelar se produce el 5 de septiembre.

En esa fecha, la Diosa Artemisa salía de caza con la estrella Sirio ("La Estrella de la Perra", "La Estrella del Arco", "La Abrasadora") de la constelación Can Mayor o "El negro Can de la Diosa" y, a partir de entonces, seguían los 50 días caniculares en los que la Naturaleza se marchitaba. El "cumpleaños" de Artemisa y el de su alter ego romana, Diana, era el solsticio de verano y ambas son diosas de la caza.

Por otro lado, también lo corrobora la interpretación del mito de Acteón, que fue devorado por 50 perros, siendo Acteón la representación de la vegetación que se abrasaba con la llegada del calor el 21 de junio, y los 50 perros, los 50 días de la canícula.

En nuestra tradición, la celebración del solsticio se ha trasladado a la noche del 23 al 24 de junio, siendo este día el de San Juan Bautista, que con San Juan Evangelista, uno el Precursor y otro el Apocalíptico, guardan, al igual que Jano el Bifronte, las dos Puertas Solsticiales: la de Verano (principio de la mengua de la Luz, Pitrayana o Puerta de los Hombres) y la de Invierno (nacimiento de la Luz, Devayana o Puerta de los Dioses).-.

En dicha noche se intenta apaciguar el rigor del Sol con ritos de purificación, al saltar las hogueras, lustraciones y baños al amanecer y se pone especial atención a las doncellas, a las que se les adivina la profesión y el aspecto del futuro marido, echando una clara de huevo en una jarra de agua. También se recogen las hierbas curativas, ya que a partir de ahora perderán "su virtud" y se come "coca" con frutas (pan ritual de culto solar probablemente relacionada con la cosecha del trigo).

Los innumerables ritos de purificación por el fuego, generalmente ritos de pasaje, son característicos de culturas agrarias. Simbolizan, en efecto, los incendios de los campos que se embellecen luego con un manto verde de naturaleza viva.

El protagonista, pues, es el fuego.

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Lunes, 6 de Septiembre del 2010

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