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Discurso A Los Cirujanos.

ISBN: B0071F53L8 | ASIN: | Tamaño descarga: 3708KB


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Libro Discurso A Los Cirujanos. de Paul Valéry

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Sinopsis del libro

El “Discurso a los Cirujanos” es una bellísima pieza retórica. No tanto por la retórica, que en sí es fenomenal, sino más bien por las ideas. Valéry fue, ante todo, y hasta el fin de su vida, un hombre de ideas. De forma contraria a tantos intelectuales parisinos, que viven de “frases”, como los enfisematosos de tanques de oxígeno, Valéry nos tiende la hermosa oración a guisa de simple envoltura. No hay que engañarse pensando que, por el hecho de que la oración es pulimentada, sinuosa, simétrica, mesuradamente aliñada y de estilo “clásico”, todo el mérito radica en el bonito embalaje. No, la auténtica belleza está detrás, en la idea que ocultan los muy elegantes giros de la prosa, como joya coruscante en afelpado estuche. No siempre y en todo momento se descubre a primera vista. Puede ser preciso leer y releer, para poder captar la visión completa.También en ocasiones pasa con Valéry lo que ocurre con otros estrictos pensadores, como Kant, o bien Spinoza, que han dado tantas vueltas al tema de sus meditaciones, y han considerado en tantas ocasiones la forma óptima de elaborar sus conclusiones, que al final les queda algo así como una pura esencia, un resto sobreconcentrado, el producto de múltiples y consecutivas destilaciones. Tal sustancia es volátil en extremo. Tanto, que al abrir su frágil envoltura se escapa en el aire, y nos deja atónitos sin poder capturarla, esto es sin comprender su significado. Por fortuna, Valéry era además un esteta; cultivó una sempiterna preocupación por la manera y el estilo. Las ocasiones en que incurre en el obscurantismo son poco usuales.En el “Discurso a los Cirujanos” se percibe, descontando las fórmulas de cortesía que se aguardan de un convidado, un acento de franca admiración por tan demandante profesión. No es extraño que así sea. Quizás no exista ninguna otra profesión que se haya alzado tan rápidamente y a tan grande altura, como la de cirujano en la época contemporánea. Las operaciones quirúrgicas se vienen practicando desde la más recóndita antigüedad: hay patentiza reportaje de que la litotomía, es decir la extracción quirúrgica de cálculos de la vejiga urinaria, se hacía ya doscientos años a. de C.. Y los cirujanos de la India, desde épocas remotísimas, mejoraron procedimientos plásticos para la reparación de heridas y mutilaciones traumáticas. Mas, dejando aparte ciertas tempranas conquistas, lo cierto es que el panorama de la cirugía, en sus albores, fue eminentemente uno de muerte, desolación y horror. Y siguió así por un buen tiempo….Valéry tiene toda la razón del planeta para no escatimar encomios a esos esforzados especialistas. A él, un versista sensitivo, un metafísico “cazador de sombras” y prácticamente un místico, le impresiona en extremo la personalidad del cirujano, el hombre que “sabe algo cierto, que hace algo positivo;” que además practica una actividad comparable a un arte; y cuyas manos, obedeciendo a conceptos teóricos derivados de la ciencia, efectúan algo específico. No sólo a Valéry, a todos nos impresiona ese hombre (y el día de hoy es justo añadir, “o mujer”) que pasa rápidamente de la percepción a la decisión, y de la decisión al acto, acto potencialmente preñado de horribles consecuencias, irrevocable; y todo ésto con velocidad instantánea y bajo toda suerte de presiones. ¿Cómo no sentir admiración por “memoria tan rápida y llena, ciencia tan segura, carácter tan sostenido, presencia de ánimo tan viva…”?Francisco González Crussí | Paul Valéry