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La Cámara Hiperbárica: Ciencia, No Milagro

ISBN: 978-1494360870 | ASIN: 149436087X | Tamaño descarga: 4918KB


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Libro La Cámara Hiperbárica: Ciencia, No Milagro de Nina Subbotina

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Sinopsis del libro

Este libro, útil para médicos y personal de salud, también sirva a fin de que muchos pacientes conozcan las posibilidades de curación de la oxigenoterapia hiperbárica y consulten a sus médicos sobre ella. La cámara hiperbárica se popularizó en la primera mitad del siglo veinte por su éxito en el tratamiento de la enfermedad del buceo, en ocasiones mortal. No fue hasta la segunda mitad del siglo que se comenzó a emplear en diferentes patologías: noma gaseosa, intoxicación por monóxido de carbono, necrosis por radiación, quemaduras, pie diabético y traumas graves. En nuestros días se aplica experimentalmente en el tratamiento de la parálisis cerebral, el autismo, la escleroris múltiple y como anticangerígeno. En este libro la doctora Subbotina sólo describe tratamientos apoyados por la “medicina basada en la evidencia”, práctica que requiere la integración de datos clínicos individuales con la mejor patentiza derivada de investigaciones sistemáticas. Los tratamientos expuestos en este título reflejan el estado actual de conocimientos en la especialidad. El principio físico y biológico en que se fundamenta la cámara hiperbárica es bien simple y sólido. La primordial función del sistema circulatorio es llevar a cada célula del organismo, a través de la sangre, el oxígeno absorbido en los pulmones. La cámara hiperbárica deja llevarles oxígeno en mayor cantidad. Lo hace aprovechándose de una ley física: los gases se disuelven en mayor proporción en un líquido si están bajo presión. El líquido es la sangre o bien plasma; el gas a disolver es el oxígeno que se respira en la cámara, de forma directa o bien a través de máscara; la mayor presión se logra bombeando cara la cámara hermética oxígeno o bien aire. Las células ahogadas por la carencia de oxígeno, debido en general a inconvenientes circulatorios, se recobran. Quizás la mejor prueba de la eficiencia del método hiperbárico es que los servicios sociales y seguros de salud de muchos países pagan por tratamientos hiperbáricos. En E.U. se reconoce oficialmente la cámara hiperbárica para: embolismo aéreo o bien gaseoso; intoxicación por monóxido de carbono; intoxicación por monóxido de carbono complicado por cianuro; noma gaseosa (mionecrosis clostridial); trauma por aplastamiento, síndrome compartimental y otras isquemias agudas; enfermedad por descompresión; cicatrización de heridas refractarias; anemia inusual, absceso intracraneal; infecciones necrotizantes de tejidos blandos; osteomielitis (refractaria); necrosis por radiación; injertos y colgajos bajo riesgo y quemaduras térmicas. La medicina hiperbárica tiene un espacio bien ganado en la medicina moderna, como lo prueban más de ocho con cero cámaras hiperbáricas en el planeta, decenas y decenas de organizaciones profesionales en la especialidad, y profusión de investigaciones, libros y artículos científicos sobre la materia. Más importante: infinidad de personas que agradecen su cura a este tratamiento no invasivo ni doloroso. | Nina Subbotina